Aún pierdo el tiempo, viajando en castillos abandonados y recuerdos sin riquezas
Cuantas veces han habido momentos de locura pura, cuantos más los he dejado ir
Recordar recordar recordar, la tibia condena que a diario altera mi cuerpo
Es algo inherente a mi occipital derecho, es el vino de la vida, es el cáliz de placer
LETHE, y si paro un momento y pienso, camino respiro y dejo que todo deje de estorbar por dos o tres segundo mientras los dedos desenvuelven los hilos extraños de las noches, donde la veía momia y negra, divina a los ojos de un purita, tremenda a ojos de un punkero, quería hacerte el amor con muchas ganas, la ida fue prematura, nadie lo espero, pero yo quiero que se repita ese odio con que agarre tu pelo contra la ventana, y el cigarro envuelto en tu boca dándome esa virtud de amarte con odio y silencio, aruñar y morder tus senos, bendecir mis manos al dejar tocar ese cuerpo extraño repleto de sabores que jamas volveré a probar, odio esas horas perdidas y escribir tan mal, escribir con el deseo mas no con la razón.
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